Cuando te paras un momento y miras a tu alrededor, te sorprendes de ver cosas en las que nunca te habías fijado.  Situaciones y personas de las que podemos aprender muchas cosas, unas serán buenas y querrás imitar o adaptar a ti, por que te aportan, te suman, en cambio otras cosas las aprenderás, pero para no hacerlas. Pues bien, algo que está muy extendido hoy en día, y que no es algo nuevo, tanto que está completamente normalizado en nuestra sociedad, es tratar como seres inferiores y que carecen de cualquier respeto a los niños. Nuestros hijos sufren estas minusvaloraciones en todos los ámbitos: en los colegios, en casa, en la calle, en los restaurantes, que sí que sí, voy a poneros ejemplos para que veáis de lo que estoy hablando.

Por ejemplo, en el colegio, cuando un profesor hace callar a un niño porque piensa que por ser el adulto y además profesor, es mejor y sabe más que el niño, comparando a los niños, dirigiéndoles completamente los trabajos, no dándoles opciones de cómo hacer las cosas, a mi en un curso, no se me ocurriría decirle a un adulto, debes coger el folio, dibujar una casa así y así, y pintarla de verde, rojo y azul,  y si lo hiciera sería por algún motivo, con algún propósito y se lo explicaría. Pero en el caso de los niños no es así, no se les dan explicaciones, no se argumenta para que sirve (muchas veces porque no sirve para nada la tontería que les están obligando a hacer), ¿ de verdad es tan importante pintar un dibujo? a muchos niños no les gusta pintar, igual que a otros no les gusta leer, o escribir o sumar, pero lo que no es normal es que les infravaloremos, porque no son menos que nosotros, solo por ser más pequeños.

En casa, aquí está normalizado hasta tal punto, que incluso cuando les hacemos las cosas “para ayudarlos” estamos tratándoles como a seres inferiores, nosotros lo hacemos muy bien y muy rápido, y claro, en esta vida, el tiempo es oro, pero igual si nos paramos un minuto y pensamos que en lugar de un minuto van a ser diez, tampoco es tan grave, ya adelantaremos esos diez minutos en otra cosa (o no), pero claro si el adulto lo hace: mejor, más rápido, más limpio y más ordenado… pues mejor que lo haga el adulto ¿no?.

En la calle, esta es de la que me molesta especialmente, cuando se acerca una persona mayor,  con toda su buena intención a decirle a tu hijo, dale la mano a tu mamá que te vas a perder y un hombre te va a raptar, y te va a pillar un coche, y una serie de catastróficas desdichas más. Cuando yo no veo que nadie le diga a ella por dónde tiene que ir o qué hacer, quizá si la gente se metiera menos, sería más fácil. Tampoco me gusta el típico que se mete en la conversación que tengas con tu hijo para decirle al niño OBEDECE A TU MADRE, ELLA ES MAYOR Y TIENE LA RAZÓN Y ADEMÁS SI NO LE HACES CASO TE VA A CASTIGAR!!!!, olé y se quedan tan anchos, OBEDECE, no cuestiones y no te plantees nada, tu madre es mayor y tiene razón, ¿por qué? por que sí, lo digo yo y punto. En serio, ¿eso es lo que queremos enseñar  a nuestros hijos?, pues yo quiero que mi hijo me pregunte por qué no puede ir solo por la calle, o no puede tirar cosas, o si puede hacer algunas cosas. Ellos saben que los límites suelen estar relacionados con el peligro, luego mucha gente me dice, es que vosotros no tenéis problema, porque los niños son muy tranquilos, ¿de verdad?, no, no se trata de eso, mis hijos son muy movidos, pero no les amenazamos, no les imponemos castigos, e intentamos averiguar que hay detrás de ese comportamiento fuera de lo normal.

En los restaurantes, aquí tenemos una anécdota bastante escalofriante. Un camarero que no nos conocía de nada, antes casi de sentarnos ya estaba diciéndoles a mis hijos que tenían que portarse bien, hacer caso a papá y mamá y comérselo todo. Mis hijos comen muy bien, mucho y de todo, no necesitan ningún tipo de aliciente, la verdad. Bueno cuando vino, sin preguntar, les quitó directamente los cuchillos, unos cuchillos redondos, normales y corrientes, le dije amablemente, que muchas gracias pero que se los dejara, y me contestó que no, que los niños podrían hacerse daño, los niños tendrían 4 y 2 años, no pasaba nada porque tuvieran los cuchillos, aunque no los fueran a usar, ya estábamos sus padres para vigilar cualquier peligro, de verdad es tan importante qué tengan un cuchillo redondo, qué lo usen, es que son inferiores, no saben usarlo porque son pequeños y lo digo yo y punto. Al rato, viene y les dice que se lo tienen que comer absolutamente todo porque si no les va a llevar a un cuarto oscuro que tienen en el restaurante para los niños que se portan mal, no comen y no obedecen  a sus padres. ¿ de verdad? ¿es esto necesario? el hombre quería hacerse el gracioso, pero solo estaba minusvalorando a los niños, tratándoles como al peor prisionero de guerra, amenazándoles, la cara de mis hijos era un poema, yo le dije a los niños que no era verdad, que no había ningún cuarto y que aunque así fuera, papá y yo no íbamos a permitir que los llevaran a ningún sitio, que ellos eran buenos, y que comieran como siempre, lo que a ellos les apeteciera, ni más ni menos. Cada vez que venía el camarero lo miraban con miedo y bajaban la cabeza.

Eso no es respeto, eso es miedo, es coacción, es que me vas a hacer caso, por que sí,  porque yo, adulto, lo he decidido así, para fastidiarte a ti, que eres pequeño, eres inferior e insignificante a mi lado, y si me contestas te voy a dar un bofetón, para que me respetes, a mi de pequeño me pegaron y he salido muy bien (quizás deberías mirarte eso, porque tan normal no habrás salido cuando consideras que el castigo físico a un niño está bien, lo tienes normalizado como un correctivo educativo necesario y encima lo justificas).

Los niños no son menos por ser pequeños y si les tratamos como al resto de personas adultas, con respeto y sin exigirles tanto, a lo mejor ellos no se portarían de determinadas formas. Cuando un adulto se cae por la calle, corremos a socorrerle y ver que está bien, le preguntamos, le ayudamos, si se cae un niño, lo primero que hace todo el mundo es ir a decirle NO LLORES, NO LLORES, NO HA PASADO NADA, YA ESTÁ!! ,¿ porqué? si ha pasado, se ha caído, eso de que los niños son de goma y no se hacen daño no es verdad. A ellos les está doliendo, porque no van a llorar, y porque les mentimos y les decimos que no ha pasado nada. No hay que mentirles porque sean niños, porque luego no confiaran en ti, no te respetarán, te tendrán miedo, y del miedo pasarán al odio y del odio a la máxima indiferencia, y sé de lo que hablo, por que yo lo he vivido en mis propias carnes.

 

 


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ABOUT ME Me llamo Rebeca tengo 35 años y soy mami por partida doble, pero como se dice por ahí, NO HAY DOS SIN TRES y en estos momentos estamos emprendiendo la búsqueda de nuestro tercer cachorro. Mis pequeños tienen casi 4 y 2 años. Estudié Derecho en la Universidad de Alicante, estuve en Lovaina (Bélgica) con una Beca Erasmus y también en Bologna (Italia) con otra Beca. Posteriormente, me vine a Madrid a cursar un Máster de Derecho de Familia , y tras trabajar un año en el propio despacho que realizaba el Máster y posteriormente con otro profesor del mismo, decidí opositar y dejar la abogacía, veía incompatible las horas de trabajo con el hecho de tener niños. Y tras prometerme con el que hoy es mi marido y sopesar los pros y contras, y varios inconvenientes con la oposición como fueron un embarazo con múltiples vómitos e ingresos, y una congelación de las mismas, hicieron que me convirtiera en mamá a tiempo completo. Y aunque la gente piense que tengo tiempo para muchas cosas, no es cierto, no me sobra el tiempo, es más, en ocasiones pediría más horas al día, como la mayoría de las madres y las mujeres en general, pero creo que escribir este blog es una vía de escape, y de compartir mis experiencias y las de mi familia.

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