No os asustéis, que no he regalado a mis tres polluelos, pero esta semana tenemos ESTRELLA INVITADA, mi gran amiga de la infancia MARIOLA MENA, mi compi de Latín, griego, mi compañera en las noches de fiesta y en las mañanas de playa, donde nos tostábamos al sol, para convertirnos en las reinas de la noche (o eso pensábamos que iba a pasar) que de vez en cuando teníamos novios amigos, o amigos novios, y es que aunque yo adore a mis hijos, no todos mis amigos tienen porque pensar igual que yo, a veces hay otras opciones, otros puntos de vista, todos respetables, siempre que no sean ofensivos o dañinos, y aunque yo creo que ella sería una genial madre, ella piensa que con sus hijos perrunos tiene más que suficiente, así que no me enrollo más y os dejo con su magnifica escritura, y otro punto de vista. Os dejo también los enlaces a sus blogs, que aunque hace tiempo que no mueve, son geniales, como ella.

http://marioleando.wordpress.com

http://sinperrosenlalengua.marioleando.es

¡¿ Y QUÉ, SI NO SOMOS MADRES?!

Hola. Aquí Mariola. Y, no, no quiero ser madre. Al menos de momento. Porque sí, porque aunque hablemos poco y se nos escuche menos somos muchas las mujeres que a temprana o avanzada edad, ¡eso qué más da!, tomamos la decisión de no dejar rastro de nosotras antes de que nos llegue la hora de mudarnos al otro barrio al que tarde o temprano acabamos trasladándonos tod@s y cada un@ de nosotr@s por mucho que nos empeñemos en no querer hacerlo porque estemos muy bien donde ahora estamos. Y es que la eternidad no existe pero la libertad sí y en lo poco o mucho que vayamos a estar en este mundo tenemos el derecho (y la obligación) de decidir si queremos perpetuar nuestra especie en el planeta o si, por el contrario, preferimos ceder el protagonismo a otras personas para que sean ellas las que se compliquen la existencia en el arduo, abrupto y arriscado camino que lleva a conseguir este difícil cometido para el que no tod@s estamos preparad@s. Será que somos más conformistas y transigentes o, dicho de otra manera, más gandulas y zánganas porque preferimos una vida relativamente fácil sin más preocupaciones ni complicaciones que no sean las nuestras propias. Ésas como las de quedarnos dormidas por la mañana y llegar tarde al trabajo, quemar la comida mientras cocinamos y no tener nada más en la nevera, morir de hipotermia en la ducha después de quedarnos sin butano en la bombona, descubrirnos un grano de pus en la mismísima punta de la nariz, no poder pagar las facturas y llegar a duras penas a fin de mes e, ¡importante!, sobrevivir a las resacas de los fines de semana que por supuesto ya no son lo que eran ni volverán a serlo muy a nuestro pesar. Será que lo que somos es egoístas porque no tenemos ni la más mínima intención de privarnos de nada que podamos permitirnos para que sean otr@s l@s que disfruten por nosotras. Que queremos barra libre de cubatas los viernes y los sábados, un paquete de tabaco a la semana, esas cervezas de los domingos con amig@s al sol de una terraza, un buen fondo de armario aunque no sea de ropa de marca, comidas y cenas fuera de casa con mantel de tela y vino servido en copa y escapadas de fin de semana y, si se puede, viajes de esos en los que se necesita pasaporte, se atraviesan fronteras y se sufre de jet-lag. Caprichos los llaman. A veces sólo es miedo a lo desconocido y a no ser lo suficientemente valientes como para descubrirlo, otras es simple incertidumbre por no saber a ciencia cierta si seremos buenas madres para nues@s hj@s, otras muchas es pura inseguridad ante nuestra capacidad para proporcionarles una educación con la que se conviertan en personas de las que mañana nos sintamos orgullosas y satisfechas y otras tantas únicamente desconfianza en que podamos cambiar suficientemente el presente para que puedan vivir dignamente en un futuro. Y a veces es todo, que no es poco sino más bien mucho. Pero lo que de verdad pasa es que algunas mujeres no hemos recibido la llamada de la maternidad ni hemos sentido el despertar del reloj biológico porque nuestro móvil tiene las llamadas entrantes restringidas y para colmo de males nuestra alarma no suena sino que hiberna así que… ¡está la cosa como para despertarse y mucho menos para plantearse ser madre! ¿Y qué, si no somos madres? A todas las madres. Especialmente a Rebe, amiga y madre. Madraza. ¡GRACIAS!


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ABOUT ME Me llamo Rebeca tengo 35 años y soy mami por partida doble, pero como se dice por ahí, NO HAY DOS SIN TRES y en estos momentos estamos emprendiendo la búsqueda de nuestro tercer cachorro. Mis pequeños tienen casi 4 y 2 años. Estudié Derecho en la Universidad de Alicante, estuve en Lovaina (Bélgica) con una Beca Erasmus y también en Bologna (Italia) con otra Beca. Posteriormente, me vine a Madrid a cursar un Máster de Derecho de Familia , y tras trabajar un año en el propio despacho que realizaba el Máster y posteriormente con otro profesor del mismo, decidí opositar y dejar la abogacía, veía incompatible las horas de trabajo con el hecho de tener niños. Y tras prometerme con el que hoy es mi marido y sopesar los pros y contras, y varios inconvenientes con la oposición como fueron un embarazo con múltiples vómitos e ingresos, y una congelación de las mismas, hicieron que me convirtiera en mamá a tiempo completo. Y aunque la gente piense que tengo tiempo para muchas cosas, no es cierto, no me sobra el tiempo, es más, en ocasiones pediría más horas al día, como la mayoría de las madres y las mujeres en general, pero creo que escribir este blog es una vía de escape, y de compartir mis experiencias y las de mi familia.

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